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Latas de refresco que flotan... a veces

Nunca me canso de decir que un buen proceso de enseñanza debe conllevar la actitud de desafiar los esquemas mentales de los estudiantes. Para ello resulta muy útil plantearles cuestiones que les inciten al descubrimiento, la característica más fundamental del conocimiento científico. Lo que descubres por ti mismo no se puede comparar con la adquisición memorística de una seudosabiduría que luego se reproduce en los nefastos exámenes.

En los párrafos que vienen a continuación me propongo poner a los estudiantes de Secundaria ante una cuestión a primera vista paradójica. Puede que sea conocido que una lata de Pepsi o Coca Cola que introducimos en una bañera llena de agua, acuario o similar se hunde hasta el fondo y también que una lata de los mismos refrescos pero en su versión "light" flota. Pero esta no es toda la verdad.



En efecto, empecemos la clase mostrándoles a los estudiantes una fotografía como la que aparece al final de este párrafo. En ella podemos ver que, efectivamente, la lata de refresco sin azúcar flota, mientras que la versión azucarada se encuentra descansando sobre el fondo del acuario. Pero, asimismo, una lata idéntica a la anterior (la situada a la izquierda de la imagen) también flota en la superficie del agua. ¿Cómo es esto posible? Por supuesto, las latas están perfectamente cerradas y llenas de su líquido habitual, es decir, no han sido alteradas de forma alguna (por si los estudiantes suspicaces, que siempre los hay). Propongámosles, pues, que intenten explicar lo que ven, en base a sus conocimientos previos acerca de la flotabilidad de los cuerpos y el principio de Arquímedes. A buen seguro, se les ocurrirán unas cuantas, mejores o peores, más o menos ingeniosas.


Por supuesto, el profesor debe mantener la intriga y no desvelar en ningún momento la forma en la que ha conseguido hacer que una de las dos latas de refresco azucarado flote y la otra no. ¿Cómo se ha hecho esto? Fácil, la que queremos que flote la hemos de sumergir con cuidado y teniendo la precaución de que no se acumule aire bajo la lata (para ello podemos sumergirla tumbada y luego darle la vuelta hasta ponerla de pie). Una vez derecha la iremos subiendo poco a poco hasta la superficie, dejando que la depresión superior que todas las latas tienen no esté cubierta de agua sino de aire. Es algo análogo a lo que sucede con una embarcación que tiene un espacio hueco en el interior del casco y por eso flota.

Una vez superada la fase de perplejidad viene la fase de estudio e investigación. Para ello, los estudiantes se harán con latas de refresco. Las marcarán con un rotulador a distancias sucesivas de un cuarto de la altura total del envase (esto es, a 1/4, 1/2, 3/4, aproximadamente). A continuación, con ayuda de un dinamómetro suspenderán de él la lata sujeta por la anilla de apertura (se puede girar 90º la anilla y luego tirar de ella, pues así no se abrirá la lata y podremos pesarla sin que se derrame el contenido) y sumergirán parcialmente en agua la lata justo por las marcas de rotulador que han hecho antes. En la escala del dinamómetro se puede leer el peso aparente, que no es otra cosa que la diferencia del peso real (el peso medido en aire) y el empuje de Arquímedes. En este caso, puede ser de ayuda dibujar un diagrama de cuerpo libre del objeto sumergido (la lata de refresco) en el que se muestren las tres fuerzas.


El siguiente paso consiste en confeccionar una tabla con tres columnas: volumen sumergido, peso aparente, empuje. Ahora se construye una gráfica en la que representaremos el volumen sumergido en abscisas y el empuje hidrostático en ordenadas. Mediante un sencillo ajuste por mínimos cuadrados, los estudiantes obtendrán su pendiente. El profesor puede ayudarles a identificar ésta con el producto de la densidad del agua y la aceleración de la gravedad.

En cuanto los estudiantes hayan asimilado el concepto de empuje de Arquímedes, relacionándolo con la densidad del fluido en el que se sumergen los cuerpos flotantes y el volumen desplazado, han de volver a la imagen original del acuario. ¿Cuál es ahora la explicación para lo que se les mostró al principio de la clase? ¿Es diferente de la planteada inicialmente? ¿Han cambiado de opinión o se mantienen en sus errores? Obviamente, si el concepto físico ha sido asimilado correctamente, el estudiante debería entender que la lata de refresco azucarado que flota es porque ha de desplazar una mayor cantidad de agua que la lata hundida (recordad la capa de aire que dejamos sobre la base superior de la lata de refresco, resulta suficiente para hacerla flotar). Como la densidad del fluido en que se sumergen las latas es la misma para las tres (el agua, en este caso), el empuje de Arquímedes dependerá exclusivamente del volumen sumergido del cuerpo (las latas de refresco).

Finalmente, en lo que respecta al refresco "light", éste flota porque su densidad es inferior a la del refresco azucarado. Normalmente, un refresco azucarado de cola suele contener cerca de 40 gramos de azúcar, lo que contribuye al peso total de la lata. En cambio, el refresco sin azúcar requiere una cantidad muy inferior de edulcorante y por ello su peso y densidad son inferiores.



Fuente original:
Jim Nelson and Jane Bray Nelson, Buoyancy Can-Can. Physics Education, Vol. 53, 279 (2015)


La ley de Hubble deducida con ayuda de una goma elástica

Hacia 1930 el astrónomo Edwin Hubble se dio cuenta de que las galaxias se alejaban unas de otras a velocidades que aumentaban en proporción directa a la distancia que las separaba. Cuanto más lejos se encontraban de la Vía Láctea tanto más velozmente parecían alejarse de nuestra posición. Y esto no se cumplía únicamente para nuestra galaxia, sino para cualquier otra que tomásemos como referencia. Fue capaz incluso de establecer la ley que hoy en día lleva su nombre: ley de Hubble.

La velocidad que aparece en la ley de Hubble no es la debida al propio movimiento de la galaxia, la cual puede hacer que algunas de ellas, por su proximidad relativamente grande, puedan acercarse. Más correctamente, es la velocidad consecuencia de la expansión del universo y que sirve de argumento sólido de apoyo al modelo del Big Bang.

Suele ser muy habitual utilizar como imagen para visualizar la expansión del universo un globo que se va hinchando poco a poco y en cuya superficie se han dibujado pequeñas manchas, puntos o similares que representan a las galaxias. Enseguida se ve que a medida que aumenta el tamaño del globo, la separación entre dichas manchas va creciendo. Sin embargo, con esta sencilla experiencia no se "ve" la ley de Hubble, tan sólo la expansión del universo.

Si queremos que nuestros alumnos no sean simples acumuladores memorísticos de definiciones, conceptos, leyes y datos que olvidarán al cabo de unos días sin la menor comprensión de los mismos, lo mejor que podemos hacer es desafiarles, hacerles pensar, proponerles un problema y que ellos generen su propio conocimiento. Sé que resulta difícil y el tiempo del que disponemos los profesores en las aulas es limitado y todo ello por no hablar de los encorsetados planes de estudios que los grandes genios de este país diseñan una y otra vez al ritmo de la enésima reforma educativa.

Como ya empiezo a cabrearme, vuelvo a lo que me interesa. Bien, veamos. A continuación me propongo sugeriros la siguiente actividad en el aula o donde mejor os parezca. Decidles a vuestros alumnos que se hagan con una tira de goma ancha y que puede ser cerrada para que sea más fácil estirarla, con una longitud total de unos 40 centímetros, más o menos. Algo así como la goma de un tirachinas. Sobre ella han de dibujar tres figuritas de colores (también pueden clavar chinchetas o similar) que representarán tres galaxias (las llamaremos O, A y B, respectivamente). No les digáis a qué distancias relativas poner las galaxias, que cada uno elija a su voluntad (eso sí, no han de ser equidistantes). La primera galaxia puede muy bien ser la Vía Láctea y las otras dos representar sendas galaxias arbitrarias. La goma hará las veces de espacio intergaláctico.

El siguiente paso consiste en dejarles que midan con una regla las distancias entre la primera galaxia y la segunda (OA) y entre la primera y la tercera (OB, es decir, tomarán la primera galaxia como origen de coordenadas). Seguidamente, hay que deformar la goma elástica, estirándola hasta que su longitud inicial aumente en 1 cm, por ejemplo. Este estiramiento de 1 cm representará el paso del tiempo en el universo. Con la goma estirada, deberán medir las nuevas distancias entre galaxias (esto puede hacerse en parejas; un compañero sujeta la goma estirada y el otro mide). La operación anterior se repetirá unas cuantas veces.

Con los datos obtenidos, se construye una gráfica. En el eje horizontal se coloca el tiempo (representado por los estiramientos de la goma, todos iguales, de centímetro en centímetro) y en el eje vertical se coloca la distancia entre galaxias. Aparecerán dos líneas de puntos: una correspondiente a la galaxia A y otra a la galaxia B. No les resultará muy difícil ver que estas líneas de puntos se ajustan bastante bien a dos líneas rectas. Cada una de las pendientes de estas dos rectas representa la velocidad de retroceso de la galaxia considerada (A o B) con respecto a la galaxia O. Si se extrapolan las rectas hacia atrás hasta que se corten en un punto, este representará el instante en que tuvo lugar el Big Bang, cuando la distancia entre las galaxias era nula.

Finalmente, han de comprobar que el cociente entre las pendientes de ambas rectas coincide (dentro de un margen de error) con el cociente de las distancias respectivas de las galaxias A y B a la Vía Láctea (galaxia O). De aquí han de concluir que la velocidad de retroceso es directamente proporcional a la distancia relativa. ¡Voilà! Han deducido la ley de Hubble...


Fuente original:
John Kinchin, Hubble's law: a simple simulation. Physics Education, Vol. 46, 519 (2011)