Como suele suceder una vez al año, de nuevo es 5 de febrero. Y eso significa que este humilde blog vuelve a estar de enhorabuena porque se cumple otro aniversario más desde que su autor tuvo a bien abandonar aquel engendro conocido como Física en la Ciencia Ficción Plus, donde se encontraba excesivamente encasillado, para soltarse un poco más la melena con El Tercer Precog, un nombre que hace alusión a la película "Minority Report", en la que tres seres humanos un tanto especiales, denominados precogs, con capacidad de precognición, son utilizados para predecir futuros crímenes. Como no siempre se muestran de acuerdo en sus predicciones, la que prevalece es la del tercero de ellos, una chica llamada Agatha. Su predicción es la correcta, ella es el tercer precog. Yo también soy El Tercer Precog...
Este no es el tercer aniversario que celebro como divulgador y autor de un blog, ni mucho menos. Física en la Ciencia Ficción nació un 13 de junio de 2006, así que este precog lleva la friolera de casi 10 años escribiendo sobre ciencia, sobre enseñanza y sobre otras majaderías diversas que se le ocurren. Y tengo que reconocer que me lo he pasado estupendamente y me lo sigo pasando estupendamente. Cierto es que se ha perdido mucha de la ilusión de los primeros años, cuando con cada publicación caían una lluvia de felicitaciones y comentarios en el blog, también ideas, críticas, sugerencias y hasta dudas que planteaban muchos lectores. Hoy todo eso ha pasado a mejor vida, ya no se comenta en los posts, salvo raras y escasísimas ocasiones. El vídeo mató a la estrella de la radio. Ahora todo se reduce a unos cuantos RT's en Twitter, algún que otro FAV que significa que "ya me lo leeré más tarde o quizá no", o un cumplido poco sincero en alguna que otra red social más o menos cutre. Los comentarios en el blog han muerto definitivamente. Y es que hace tiempo que estoy convencido de que la gente se cansa de tanta divulgación, de tanta variedad, de tanta oferta. Hay demasiada divulgación.
Sí, no os lo toméis a mal, es lo que pienso sinceramente. Pasa como con las noticias en la prensa. Cuando nos fríen un día sí y otro también en televisión con el independentismo, con la corrupción o con cualquier otro tema de esos que se repiten hasta la náusea, ¿cómo reaccionamos? Con cansancio, con desidia, con rechazo. Porque nos agotan y esa fatiga se traduce en pasotismo y desinterés. No digo que no haya excepciones, pero creo que cada vez es más una regla general. Por supuesto, hay personas que estarán claramente en contra de esta opinión, que piensan convencidas que es muy necesaria mucha divulgación científica, muchos blogs, muchos eventos lúdico-científicos, mucha caña cañita brava, pero lo que yo veo es muy distinto: cada vez hay gente más crédula, que se siente más atraída por el pensamiento mágico, por las pseudociencias, por las pseudomedicinas, que creen en auténticas estupideces y se burlan de cuantos intentamos infundir un poquito de escepticismo, de pensamiento crítico, de conocimiento científico, basado en las evidencias y en las pruebas irrefutables. Tenemos la guerra perdida, aunque de vez en cuando ganemos alguna que otra batalla. No me cabe duda.
No obstante, lo anterior no significa que no piense que hay que continuar. Como dice el Talmud, "quien salva una vida salva al mundo entero". Si contribuyes a transformar la vida y la forma de pensar de una persona entre un millón, puede que las otras 999.999 hayan merecido la pérdida.
No os quiero entretener más. Tan solo quiero decir, para terminar, que aquí seguiré de momento, mientras tenga fuerzas e ilusión. Así de contradictorio soy. No es momento para la nostalgia. Es momento para aprender. Siempre. ¡¡Muchas gracias por seguir ahí!!

