¿Hay envidias entre los divulgadores?

Soy persona pesimista en lo que se refiere a la vida, el mundo y el ser humano, lo reconozco. También soy consciente de que lo que voy a decir aquí dentro de un momento puede ser el fruto de una reflexión poco madura, precipitada y falta de razón debido al estado delirante de mi mente enferma. O quizá todo lo anterior no sean más que excusas para que me perdone todo el mundo y poder decir cuanto me apetece, se crea o no, se comparta o no o se esté de acuerdo o no. Sea como fuere, lo que ya mismo me dispongo a decir no es más que mi verdad, toda mi verdad y nada más que mi verdad. Que Dios reparta justicia... porque lo que es yo, solamente pienso repartir hostias como panes. Una cosa os advierto: siempre que escribo cosas como ésta muestro más en lo que no digo que en lo que realmente dejo escrito. La inteligencia de cada cual verá lo que quiera o pueda ver, ni más ni menos.

Veréis, llevo en este mundo de la divulgación científica hace ahora diez años. He conocido y conozco a unos pocos divulgadores, otros tantos blogs y bastantes más libros. Los he leído de todos los colores y de todos los pelajes. Hay divulgadores que son excelentes personas para tomarte unas cañas con ellos pero no para leer lo que escriben ni asistir a sus conferencias porque aburren al más voluntarioso de los dispuestos a aprender. Otros pensarán seguramente lo mismo de mí, y es muy comprensible. Puede que no sea importante pero creo que es un sano ejercicio decirlo. Y lo digo por una razón: creo que en esta especie de gueto que hemos creado, puede que sin pretenderlo, hay demasiado mamoneo, peloteo, sobeteo de lomo y cinismo, además de orgullo, vanidad, egoísmo, afán de protagonismo y otras lindezas (chupapollismo lo llaman algunos avispados y no tan políticamente correctos). Ni todos somos tan buenos ni tampoco nos lo deberíamos creer. En cambio, mejor haríamos en tirarnos los trastos a la cabeza de vez en cuando (en el buen sentido, por supuesto), criticarnos los unos a los otros (constructivamente, eso sí) y, lo más importante, hacer autocrítica.

Permitidme que os cuente una cosa. Hace tan sólo unas semanas, uno de mis posts en este blog fue subido a Menéame, ese nido de trolls rabiosos y spammers recalcitrantes donde todos ellos se dedican a insultar tanto a autores como a comentaristas, casi nunca aportando nada positivo a las noticias publicadas. Es lo que hay. Enseguida se montó una buena trifulca entre algunos comentaristas de mi post y como una servidora estaba guerrera decidí entrar en la batalla; por tocar los cojones más que nada. El caso es que surgieron entonces como por arte de magia un cenutrio y un exalumno mío, uno de esos mediocres ofendidos por mi forma de entender la enseñanza. ¡Ay del alumno que no sea capaz de superar a su maestro! ¿Y qué pasó? Pues que de los comentarios de aquellos dos descerebrados surgió, como si nada, el asunto de la tan manida recientemente "casta" de los blogueros, tuiteros y el chupapollismo que impera entre nosotros (todo según la opinión del troll-spammer aludido y cuyo nombre callaré, no vaya a ser que se crea importante, sabio y en posesión de la verdad; más bien, lo que dijo fue resultado de una pura casualidad y de sus envenenadas babas). Pero hete aquí que de aquellos comentarios, que yo misma azuzaba cada vez más, surgió en mi mente la idea de este post. La demostración palpable que de las malas babas de cualquier imbécil, la pluma de un genio como yo puede sacar provecho y crear una obra de arte.

El caso es que la palabra chupapollismo me ha estado repitiendo, como el peor de los chorizos, durante las últimas semanas. Me he parado a pensar y he llegado a la conclusión de que algo de razón sí que encierra. ¿Por qué nos sobamos el lomo los divulgadores? ¿Es sincero? ¿O se esconde algo más oscuro y siniestro detrás? ¿Acaso el halago no debilita al enemigo? ¿No es una forma de ganarte un futuro favor el adular ahora a tu competidor y viceversa? Preguntas y más preguntas que lanzo al aire, esperando respuestas. Quid pro quo, doctor Lecter.

Sin embargo, de cuando en cuando, una brisa caliente remueve mis neuronas. Quizá la verdadera razón de la aludida adulación no sea otra que uno de los siete pecados capitales, puede que el más despreciable de todos: la envidia. ¿No resulta razonable pensar que podemos acariciar el oído de alguien con el mezquino fin de conseguir lo que posee porque lo envidiamos? ¿Y qué es lo que codiciamos, Clarice? Comenzamos a codiciar lo que vemos todos los días. ¿Y qué vemos todos los días, Clarice? Blogs, blogs y más blogs.

Dicen que a buen entendedor, pocas palabras. Pues bien, quienes de vosotros me conozcáis o sigáis mi trayectoria, desde el principio o más recientemente, imagino que sabréis a qué sectas pertenezco y en qué ambientes me muevo en esto de la divulgación. Siempre he tenido defensores y detractores, eso también lo sé. Hay personas a quienes no les gusta la ciencia ficción y mi forma de divulgar les parece aburrida, sosa o sin interés. Puedo entenderlo. Del mismo modo, como ya he dicho más arriba, yo tampoco soporto a ciertos divulgadores y ciertas divulgadoras. Sencillamente, su estilo no va conmigo y no es capaz de despertar mis sinapsis. Ahora bien, lo que no me parece tan sano es la envidia, no me agrada esa sensación que me invade de cuando en cuando que me dice que alguien babea rabioso/a por las cosas que hago y la manera como las hago, sencillamente porque él/ella no es capaz y le gustaría la misma atención que a mí se me dispensa. Yo jamás he obligado ni he pedido a nadie que me quiera, aunque sea mucho amor el que necesite. Si les gusto a determinadas personas y si éstas son muchas más que menos, algo bien estaré haciendo para ellas, imagino. Si asisto a eventos donde me dejan charlar durante una hora mientras a otros solamente les permiten diez minutos, por algo bueno respecto a mí será. Si yo soy el primero al que se le ocurre dar una conferencia en sentido inverso, desde la última transparencia hacia la primera y hacerla, sin embargo, comprensible, ¿por qué hay personas que no lo digieren y se muestran molestas, acudiendo casi siempre a la indiferencia, o a los argumentos "ad hominem"? ¿Por qué no se les ocurrió a ellos antes? Con lo buenos que ellos/as son... Claro que los peores son aquellos que te critican a toro pasado y en público y cuando ellos nunca se han atrevido a asistir a los eventos que aplauden con las orejas al tiempo que critican por la espalda. Bienaventurados ellos por no hacer lo que están deseando, por criticar a quien envidian, porque de ellos será el reino de los mediocres.


No me quiero extender más. Pienso que ya he dicho suficiente para quien lo quiera entender. Al fin y al cabo, no hay como hacerse el loco o el tonto para que a uno no le tomen demasiado en serio; ¿no era esto lo que ponía en práctica el mítico teniente Colombo y después daba el zarpazo definitivo? Eso sí, como no quiero que saquéis una mala impresión de mí y se me acuse de desprestigiar a los demás, poniendo a salvo únicamente mi santo culo, os proporcionaré la prueba definitiva de que me considero tan culpable como el que más de los pecados de mamoneo, peloteo, adulación, chupapollismo y envidia. Esa prueba es la siguiente: ¿os habéis apercibido de que no he nombrado a nadie, de que he lanzado la piedra y he escondido la mano? Sí, yo también soy humano y tengo en mi debe las mismas bajezas, los mismos defectos e idénticas vergüenzas que aquellos/as a quienes he acusado. Soy un cobarde, un mal divulgador y peor persona. Afortunadamente, aún mantengo el sentido del humor... Ahora os toca a vosotros contribuir, si es que lo deseáis. Queda abierta la veda y prometo encajar deportivamente cuantas críticas me caigan y cerrar el blog, si son demasiadas. Más que nunca, este es un post abierto. ¡Gracias!


59 comentarios:

  1. Todos los fandoms son isomorfos

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  2. Vaya, que frustración, la Vista previa se ha tragado mi texto. Ahora no sé si sabré repetirlo igual.

    Decía que ¡bravo! Y luego hablaba mucho de mi, que no tiene ningún interés y está bien que se haya perdido.

    Como soy un espectador, un seguidor silencioso, un lector interesado no tengo voz más allá de estos comentarios pero llevo pensando así muchos años. Es valiente que seas tú, titular (para mi fijo) de la selección de cuentaciencias, quien destape la basura.

    Lástima que no se pueda pedir más concreción. Si la hubiera yo estaré, morboso, esperando la segunda parte de la entrada.

    Espero que estés mejor de lo tuyo.

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    1. Tranquilo, no habrá segundas partes. Para quien haya querido entender, ha sido más que suficiente. Tampoco busco enemigos innecesarios, solamente los justos.

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  3. Ahora mismo no me queda tiempo ni para envidiar, con lo que yo he sido, lo bien que envidiaba ains.

    La verdad es que no he conocido envidias en el "mundillo", claro, habría que tener muy poca autoestima para envidiarme a mí jejeje, y si es cierto que somos muy aduladores entre nosotros. Pero en mi caso la oda suele ser pública y la crítica constructiva privada, así que soy culpable de aumentar el nivel de chupap....

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    1. Me quedo con lo de que "la oda suele ser pública y la crítica constructiva privada". Aunque no esté de acuerdo en absoluto...

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  4. Sergio, en mi opinión, el gran problema de la divulgación en España no son ni la envidia, ni el autobombo. Yo veo dos grandes problemas: (1) la falta de héroes, y (2) la "endogamia" (o el "elitismo").

    Faltan héroes, que digo héroes, superhéroes, en la ciencia española y en la divulgación española. Los hay en el fútbol, en otros deportes, en la cocina, en los mass media, incluso en la política, pero yo no los veo en la divulgación. Muchos se sienten héroes del circo, pues cual gladiadores se autocalifican de acicates de la pseudociencia y el anumerismo. Pero para todos, niños, jóvenes y no tan jóvenes, pasan desapercibidos, salvo, y esto nos lleva al segundo problema, para unos pocos "afines".

    Nosotros, aunque pensemos que somos muchos, somos muy pocos. Nos rodea un círculo de endogamia y elitismo. Los ya ganados a la causa somo los únicos que asistimos a las conferencias de divulgación, que leemos los blogs, que compramos los libros o que vemos los documentales en la TV sobre divulgación. Mucha ciencia de calle, emboscadas divulgativas y demás, pero siempre somos los mismos. Para la gran masa no existimos. Lo que nos lleva al primer problema, faltan héroes.

    Necesitamos superhéroes de la divulgación. La envidia o el chupapollismo sólo nos llevan al mismo sitio, al sitio en el que ya estamos.

    Saludos
    Francis

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    1. Estoy de acuerdo contigo, Francis. Aunque no es de eso de lo que va el post. Al menos mi intención no ha sido tratar eso, sino otras cosas que se suelen callar porque nos avergüenzan.

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    2. Hola Francis,

      Efectivamente, tal y como te ha dicho Sergio en su respuesta a tu comentario, este post no trata sobre los problemas de la divulgación científica en España, sino de las "palmaditas en la espalda" que los divulgadores se dedican entre sí. Palmaditas encubiertas de envidia, símbolos de la pobreza de espíritu que mostramos cuando no aceptamos que hay algunas personas que logran desarrollar una tarea mejor que nosotros mismos. Grupos de poder. Sectas. Podemos llamarles de varios modos. Y que se establecen de igual manera en otros ambientes además del de la divulgación.

      Para diferenciarlo del aspecto que tú planteas (la posible tasa de éxito o de fracaso de la divulgación científica), podríamos establecer que lo señalado por el post es un problema interno. Una serie circunstancias que tienen lugar entre los artífices de la divulgación: los divulgadores. Tus reflexiones, sin embargo, muestran, a mi juicio, una característica externa: el rendimiento que el grupo consigue en pos de su (supuesto) objetivo: divulgar. Llegar a la gente. Dotar a esta última no exactamente de los conocimientos científicos que se divulgan, sino del enfoque más primario de la ciencia. Hacer o construir una sociedad más incrédula o escéptica, dada la preocupante credulidad que una gran parte de ella muestra.

      Yo no sé cuál es el porqué de dicho éxito o fracaso; tampoco conozco su solución. Solo sé, y es lo que me dispongo a contarte, los motivos por los cuales yo no 'consumo' más divulgación, excepto en contadas ocasiones al artífice de este magnífico blog en sus posts o en alguna que otra charla suya.

      Primero, y aunque de esto no tienen la culpa los divulgadores, porque yo prefiero ciencia a divulgación científica. Y segundo, y aquí puede haber cierto nexo de unión entre lo que denuncia Sergio y lo que tú expones, porque hay una vomitiva endogamia en el mundo de la divulgación. Yo todos los años lo pienso: "Me gustaría ir a Bilbao, visitar la ciudad y asistir a uno de los mayores eventos de divulgación del país". Pero, siempre desestimo la idea porque la imagen de los divulgadores que se deja ver a través de las redes sociales es la de una cuadrilla de amigotes. Dándose, como dice Sergio, "palmaditas en la espalda" y "comiéndose la polla unos a otros". Presas de la envidia. Son ellos los protagonistas, en exceso, en lugar de serlo la divulgación o la propia ciencia.

      A esta pobre imagen que yo percibo, además, habría que añadirle que hay algunas cuestiones sobre las que no se avanza. Y que en su estancamiento parece haber sino una falta de respeto al público al que se intenta llegar. Estoy pensando ahora mismo en el tema de la homeopatía. Nadie duda de lo que es la homeopatía. Todos nos sabemos los chistes de los divulgadores sobre ella, pero nadie avanza sobre el efecto placebo. ¿Hasta cuándo la divulgación científica en este país va a seguir "suicidándose homeopáticamente" sin decirnos nada más? ¿Se quiere, acaso, contrarrestar el enorme poder que tienen las farmacéuticas en este sentido? Perfecto, pero, ¿cuándo tendrá la gente un conocimiento (a través de la divulgación) más profundo de lo que le pasa biológicamente a una persona al 'creer' que una determinada sustancia va a curar su enfermedad?

      En fin... creo que me he enrollao' demasiao'. Espero haberte mostrado algo más sobre el problema de la divulgación y con él alguna otra posible solución aparte de las que proponías.

      Un saludo.



      Sergio,

      En tu caso, si te sumas al 'chupapollismo' solo por el efecto causado por el alcohol de la cerveza o la sidra... que rueda en las reuniones de divulgadores ... te disculpo.

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    3. Ni bebo ni me gusta beber. Detesto la sidra, aun siendo asturiano. Y el chupapollismo lo voy a dejar también, lo juro...

      Saludos y gracias de nuevo, especialmente por decir que raramente consumes otras cosas excepto lo que yo escribo o hablo. Me he quedado de piedra. Haces mal. Hay sitios y divulgadores estupendos ahí fuera.

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    4. Venía yo a comentar justo lo que dice anónimo de las 20:36 en los últimos dos párrafos, palabra por palabra. Nada más que añadir

      Obviamente nos estamos desviando del tema inicial del post, la envidia dentro del círculo de los divulgadores, pero claro, de eso sólo podéis hablar los que estáis dentro de este. Imagino que esperases más respuestas de gente de ese círculo, y estoy seguro que no te extrañe nada no haberlas tenido.

      De todas formas, tanto este post, como el que hizo Ignacio Pérez hace un par de semanas -¡Magufos!- creo que eran muy necesarios, aunque desgraciadamente, los que deberían darse por aludidos, no lo harán.

      Saludos

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    5. Por fin alguien ha puesto el dedo en la llaga. En efecto, cuando escribí el post mi intención era que precisamente fuesen los aludidos los que dieran la cara. Desgraciadamente, tengo que admitir lo que tú mismo has señalado: sabía de antemano que no lo harían. Y eso es justamente lo que me hace reafirmarme en todo cuanto he dicho y, más aún, en cuanto me he callado.

      P.D. Mataría por saber quienes son los que han comentado como "Anónimo" ;-)

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  5. Hola a todos, voy a hacer mi primera intervención, aunque creo que no será la última.

    Creo que aqui se está hablando de dos cosas distintas...y estoy de acuerdo con las dos. Por una parte lo que dice Francis es totalmente cierto. Faltan héroes que lleguen al gran público. Estoy de acuerdo.

    Pero una vez dicho eso mi respuesta a la pregunta de Serio es clara y rotunda. En mi opinión "SÍ", existen envidias y chupapollismos (o palmerismo como yo lo llamo) en el mundo de la divulgación. AH! y zancadillas y puñaladas traperas también... e incluso otras cosas.

    saludos

    Jose

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    1. El post lo he escrito yo, pero reconozco que tú lo hubieras hecho aún mejor.

      Besinos, oh amo...

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  6. Hola Sergio,

    Dado que mi “estatus” divulgador no es envidiable, me tocaría ser potencialmente envidiosa. Pero no me metí en la divulgación para eso, sino para hacer algo que me satisficiese. Y divulgar lo hace y mucho. Y envidiar me da pereza y lo encuentro una pérdida de tiempo. Además, francamente, no sé a quién debería envidiar, sólo sé quién merece mi profunda admiración.

    ¿Tendría sentido envidiar a alguien que no me gustase, por tener un gran número de visitas o notoriedad? Rotundamente no, lo importante es cómo lo hace.
    ¿Tendría sentido envidiar a alguien que admiro como divulgador, porque tiene más visitas que yo? Menos aún. A estos lo que me interesa es contribuir a que sean más grandes y los conozca más gente. Porque la divulgación no consiste en vender tu blog o tu libro, sino en acercar la ciencia, y por tanto se debe divulgar el trabajo de aquellas personas que crees que lo hacen bien.

    Supongo que eso me convierte en aduladora chupapollas. Y lo seguiré siendo, nunca dejaré de divulgar y dar a conocer por todos los medios a las personas que admiro y considero buenos divulgadores. Personas que quiero que sigan divulgando y tenga cada vez más éxito. Si la envidia me impidiese dar a conocer el trabajo de personas que considero buenas, sería mezquina y una mala divulgadora.

    Por lo que se refiere a las críticas constructivas no creo que sea nadie para hacerlas. Sé que a mucha gente mis entradas les resultan un peñazo y por ello, me parece tan importante dar a conocer la divulgación que hacen otros y que creo que puede llegar a más gente. Pero yo divulgo de esa manera, es lo que sé hacer y, mientras haya un cierto número de lectores que me aguante seguiré adelante. Eso no significa que no pruebe nuevos caminos y otras cosas, sino que acepto quien soy y dónde estoy.

    Respecto a lo que comenta Francis, tiene mucha razón. Vivimos en una pequeña burbuja y no encontramos la forma de llegar a toda esa gente que se encuentra fuera. Y si perdemos el tiempo con envidias y memeces por el estilo perderemos de vista el verdadero objetivo que es seducir a los demás con la ciencia, apasionarles.

    Un beso,

    Laura

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    1. Tú eres buena, o al menos lo pareces, Laura. Por eso no tienes maldad, pero en el mundo existe y lo sabes. Yo solamente he tenido los coj... de ser el primero en poner las cartas sobre la mesa. Sé que no se entenderá, que no se compartirá mi opinión, pero es mía. Y si yo siento lo que digo es porque existe, es real y no producto de mi imaginación... o sí.

      Simplemente, he puesto disfraz de palabras a mis sentimientos. Y no es poco...

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    2. Laura no le digas nunca a un hombre..."científico" que eres una chupapollas, por si acaso...
      La envidia es un atenuante no un agravante...y por favor, dejadnos elegir nuestros héroes.
      Ágatha yo solo leo... que conste en acta please. Bss a las dos.

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  7. Una conversación en Twitter al hilo de esta entrada.

    Manuel Egido Cabrera ‏(aka @Nyarlatholep) comenta que "Gracias a la endogamia os he encontrado a todos vosotros. Estoy satisfecho con lo aprendido y lo que me queda. Gracias. Deberíais de llegar a más gente y sobre todo a la gente joven. Mi pasión por la ciencia llego desde la niñez con Cosmos. No me creo que ninguno de vosotros podáis hacer algo así."

    Sergio L. Palacios ‏(aka @Pr3cog) al quite como siempre contesta que "Francis, no lo sé. Yo sí…"

    Recogiendo el quite contesto: "Yo no estoy preparado para divulgar a la gente joven, siento que hay un gran "bandgap" entre ellos y yo. Cuando les doy charlas, nunca sé qué saben, qué deberían saber, si estoy haciendo el "payaso" y si debería ser más serio." Lo que más me cuesta al preparlas es bajar el listón. Sé que no saben lo que yo sabía a su edad, pero quizás yo era un empollón. No tengo un conocimiento claro de lo que mis compañeros de edad sabían, pues dicha información la tengo filtrada por mi propia percepción de aquella époco.

    "Tras mis charlas, cuando unos pocos me felicitan y se quedan haciéndome preguntas siento que mi ego pega un subidón." Me preguntan y me preguntan con ansia de saber más durante mucho tiempo. Se me hace muy corto, cuando a veces superamos la hora de preguntas. Yo me lo paso muy bien y tengo la sensación de que ellos también.

    "Pero siempre acabo con la sensación de que he divulgado para unos pocos y a los demás no les ha quedado poso." Por supuesto, aprovecho las dudas que han surgido a los interesados para hacer cambios a la charla (porque siempre pienso que la volveré a dar en otra ocasión). Pero ignoro si estos cambios acabarán acercando a la gran masa o sólo serán disfrutados por esa minoría que siempre acaba deseando más.

    Sergio dice: "Si tienes fuerzas y ganas para continuar haciéndolo, esa es la señal de que no has fracasado... Pues quédate con eso. Yo por ejemplo he pensado dejarlo muchas veces. A mí me gusta llegar a las masas y me frustro."

    Yo le contesto que: "La verdad, yo encantado, me lo paso muy bien y los pocos que me dan feedback dicen que se lo han pasado muy bien." Quizás sea una cuestión de ego personal, pero yo disfruto mucho dando mis charlas y con el feedback de los pocos que se quedan tras ellas para hablar conmigo, y sobre todo para profundizar en las cuestiones que he presentado.

    Manuel comenta: "Es cierto que a veces cuando te leo [a Francis] no me entero mucho, no tengo la formación, pero os aseguro que estoy aprendiendo."

    Os cuento una anécdota. Impartí en Málaga una charla sobre el bosón de Higgs. A mi estilo, pero para un público general. La sala era pequeña pero estaba repleta de gente (mucha gente no pudo entrar, no cabían). Al final de la charla una señora preguntó ¿por qué no has hablado más del campo de Higgs como en tu blog? Le contesté encantado. El organizador se sorprendió y al final de la charla le preguntó, en privado, por qué había hecho una pregunta tan complicada y tan técnica. Ella le dijo que trabajaba en una cocina de pinche, que no tenía estudios y que leía mi blog porque, aunque no se enteraba de casi nada, le gustaba como escribía; además, siempre aprendía algo con lo que leía en mi blog. Es la primera vez que cuento esta anécdota en público. Será una cuestión de ego personal, pero yo me sentí muy bien cuando el organizador me lo contó con una cerveza tras la charla. Siento que es necesario que alguien haga lo que yo hago, aunque solo sea un grano de arena en la inmensidad de la playa.

    Saludos

    Francis

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    1. La anécdota es de las que hacen afición y ponen la piel de gallina. Gracias por elegir este humilde blog para compartirla por primera vez. Es un detalle que aprecio y valoro, Francis.

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  8. Francis,
    Me ha parecido muy interesante vuestra conversación. Porque uno siempre duda de la efectividad de lo que hace, de si vale la pena, pero yo creo que cada persona que aprende algo o que disfruta de lo que hacemos lo vale. Si hay gente que pierde el tiempo envidiando, bastante pena tienen.
    Concentrémonos en la gente que sí que vale la pena, en las personas a las que queremos llegar. Yo creo que apoyarnos no es malo. Sólo se es palmero si palmeas a gente por quedar bien. Si apoyas y ayudas a quien lo merece no es palmear, es nuestro deber.

    La anécdota me ha encantado, me ha puesto la piel de gallina. Y te agradezco que la hayas compartido con nosotros. Francis, si alguna vez flaqueas recuérdala, creo que es una gran razón para divulgar, una gran razón.

    Un beso muy fuerte a los tres

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  9. Yo soy Nyarlatholep.

    Además de que la gente te entienda o no, hay otra cosa importante y a vuestros lectores les encienda la curiosidad y en eso sois bastantes buenos. Por eso considero importante que hay que llegar a la gente mas joven.

    Sobre el "zampapollismo" creo que es necesario para daros a conocer entre vuestros lectores, Creo que tambien, nosotros , vuestros lectores lo tendríamos que practicar el "zampapollismos" para animaros a seguir a pesar de las puñaladas de vuestros compañeros, y a los trolls que os puedan , a mi me faltan manos. Jejeje. Os dejo un pequeña nuestra https://losmundosdebrana.wordpress.com/2014/07/24/tarea-veraniega/

    Gracias.

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    1. El zampapollismo mola, pero a veces produce empacho. Te lo aseguro.

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  10. Hola Sergio,

    Puede que con el siguiente comentario abra un agujero de gusano en el universo, pero me voy a arriesgar. A ver por dónde empiezo.

    En primer lugar, enhorabuena por el texto. Me parecen unas líneas de una franqueza digna de aplauso, teniendo en cuenta que la franqueza siempre es digna de aplaudir, sin importar la dosis, claro. En segundo lugar, quiero señalar que la situación que planteas (coincidirás probablemente conmigo) no es exclusiva del 'mundillo' de la divulgación científica. En cualquier gremio existen este tipo de 'tensiones'. No son más que unas cuantas de las múltiples representaciones que la conducta humana tiene. Relaciones de poder o de envidia; equilibrios que se establecen entre los humanos. No tienen secreto. Bueno sí. Sí lo tienen, pero con un análisis exhaustivo se pueden determinar tendencias, patrones, modelos, etc. Así que, si —como ya habrás intuido— añadimos mi nulo interés por la conducta humana al hecho de que no me gusta dar consejos sobre cómo ha de relacionarse la gente —porque a mí no me gusta que me los den—, entenderás que la única sugerencia que me permita darte para gestionar ese mundo de chupapollismo sea la de: "haz lo que te salga de los webos". Cualquier opción es buena. Desde el extremo de sumarte a las comidas colectivas de polla con actitud acrítica, como en el polo opuesto, repartiendo a derecha y a izquierda, sin que nadie quiera tomarse una caña contigo. O cualquier grisáceo matiz.

    En tercer lugar, mi opinión sobre ti como divulgador científico.

    (Versión corta).
    Eres el mejor.

    (Versión larga).
    Yo soy un tío muy engreído, aunque la mayoría de la gente que va por mi alrededor no lo nota. Interpreto una especie de rol en el que me hago el gilipollas. Y me va muy bien, por cierto. Sin embargo, mi criterio a la hora de analizar las cosas (en esto caso tu 'evaluación' como divulgador) es, sin ninguna duda, el mejor criterio; el mejor dotado. Salvando los sesgos cognitivos que todos los humanos tenemos (y que yo en la intimidad, no así en público, estoy convencido de que no suponen una merma a mi raciocinio), soy la persona más adecuada para decir que eres el mejor divulgador científico. Los demás son peores que tú.

    Tengo tres argumentos —que no voy a exponer para así no alargar mi comentario en exceso, además de que no quiero ver reflejadas las flaquezas de otros lectores con alguna réplica al mismo y evitar la tentación de diluirme en estériles y aburridos intercambios de pareceres— para así sostener que eres el mejor del grupo de divulgadores. Son argumentos de tal calibre tal que serían irrefutables si los expusiera. Puede, incluso, que tú no coincidas con mi 'evaluación' cuando estés leyendo estas líneas. No puedo evitar sentir cierta lástima por ti, claro. O por todo aquel en general que no coincida con mi opinión. Estáis ciegos, aunque unos más y otros menos, pero no os culpo. Tampoco os critico.

    Eres el mejor, chaval. Y si a eso le añades un comportamiento 'peleón' en los círculos sociales, es normal convertirse en víctima (o verdugo) de las tensiones que se establecen en los grupos.

    Sigue así.
    Es mi consejo.
    El consejo de un simple gilipollas.

    Un saludo.

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    1. ¡Vaya! Es una pena que no sepa quién eres. Me hubiera gustado saberlo.

      En cuanto a tus argumentos, estoy completamente de acuerdo: soy el mejor. Aunque supongo que lo dirás en broma, ¿no?

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    2. En absoluto. Hablo en serio.

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  11. Yo de primeras puedo responder con un "sí" rotundo a la pregunta que titula esta entrada. Y es que desde hace tiempo tengo envidia de las capacidades divulgadoras de muchos de vosotros, de la capacidad de ponerse a escribir posts regularmente aunque otros asuntos os dejen muy poco tiempo libre, de vuestra habilidad para encandilar a los lectores y hacer que quieran saber más de lo que quiera que tengáis que contar. Son cualidades que ya me gustaría tener a mí en mayor medida. Y lo considero algo completamente natural.

    ¿Estaré cayendo en la adulación y el "chupapollismo"? Posiblemente. Pero al César lo que es del César. Basta decir que ante el aumento de visitas que estaba recibiendo mi blog por aparecer mi último post en Menéame, decidí tomarme unos minutos antes de estar casi todo el mes sin apenas internet para adecentar un poco mi blogroll. Había divulgadores a quienes aún no había añadido y otros cuya URL había cambiado, y me fastidia haber olvidado algunos en ese rápido momento. ¿Sería esto otra muestra de endogamia? Puede, pero cuando empecé en el mundo de los blogs, esos enlaces fueron los que me hicieron descubrir muchos interesantísimos, y si alguien sigue prestando atención a esa barra lateral, quiero que siga resultando útil de esa forma.

    En fin, puede que me haya ido un poco por las ramas, pero esto es lo que me vino a la cabeza mientras leía este post :P

    ¡Saludos!

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    1. Amigo Héctor, te pasa lo mismo que a Laura. Eres buena persona y por eso te has ido también por las ramas, como ella ;-)

      No queréis ver el mal porque no lo concebís, pero existir, existe...

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  12. Hola

    ¿Pero aquí que está pasando? ¿Sergio pide caña y aquí nadie se la da? Bueno, pues yo, ..., tampoco se la voy a dar, lo siento.

    La ciencia y la divulgación científica tienen un problema en nuestra sociedad y, aunque ese problema no se llame 3%, no es de menor relevancia. Hay mucha gente que hace un trabajo excelente a través de diferentes canales (conferencias, blogs, radio, TV, exposiciones, talleres, ferias, ..) y la aceptación de esas actividades parece buena pero, ¿realmente llegamos a la gente, dejamos poso?

    Por poco poso que dejemos, bien dejado estará, pero a veces me cuestiono si no trabajamos siempre para los mismos, si no es una especie de autodisfrute o difusión para unos cuantos (¿los elegidos?). Aunque esto fuese así, bien empleado me parece, pero quizás Francis tenga razón y necesitemos un producto de impacto, un superhéroe de la divulgación, alguien de referencia que haga que la gente, la sociedad, tenga presente la importancia de la ciencia y la cultura científica.

    Existe un máster de comunicación científica orientado al periodismo, ¿no podría haber un máster de divulgación científica?, ¿no daría eso más robustez al término "divulgador científico? ¿quien tiene derecho a ponerse ese apodo?

    El trabajo de picapedrero de la divulgación es fascinante, te permite el contacto humano, ver la cara de quien te escucha (o se duerme), leer sus opiniones en los blogs, o recibir una llamada telefónica en directo en la radio. También están los "hombre-espectáculo", que no quiero desmerecer pues llegan a un público, despiertan interés (sí, lo sé, siempre se puede hacer mejor y aprovechar más, estoy de acuerdo, pero no por ello dejan de tener su parcela e interés). Tenemos una serie de estupendos museos con actividades más que atractivas y bien elaboradas, hay ferias de ciencia, ... pero luego en la cafetería se oye hablar de tal portero de fútbol o de tal actriz siliconada y no de la ingente cantidad de ciencia que hay en un teléfono móvil.

    Quizás un "Redes para la ciencia" bien hecho nos haría un gran favor. No es que sea difícil o deba aparecer el Richard Feynman de la divulgación científica del siglo XXI. Simplemente necesitamos el apoyo de la administración y/o sociedad para llegar más allá. Pero visto como es el homo sapiens del siglo XXI, quizás debamos seguir nuestra labor de picapedreros con la esperanza de que, de aquí a 30 años, algún dirigente sea alguien sobre el que hoy hemos dejado poso.

    A veces me cuestiono si a las actividades que organizo no vienen siempre los mismos, pues siempre hay bastantes caras que me suenan, y me suenan de actividades anteriores. Pero siempre hay caras nuevas, de las cuales algunas repiten y otras no (quizás fui aburrido, quizás la actividad no se orientó bien, quizás era muy elemental o muy subida de nivel, o simplemente la vorágine del día a día no permita repetir). Pero tanto para las caras que repiten como para las nuevas, es apasionante y necesario seguir picando piedra.

    saludos
    Andrés

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    1. -- Otras Andrés, ni tu apellido has escrito bien (Aragoneses).
      - Ups lo siento. Gracias por hacérmelo ver.
      -- ¡Como todo lo hagas igual, ..., nadie va a tener envidia de ti, jeje!

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  13. Ahora que nos has puesto calentitos-titas no vayas a decir que esto era uno de esos experimentos subliminales con los trolls...

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  14. Buenas,

    Aquí un lector tuyo, de Francis y de JMLN desde casi vuestros principios, aunque muy poco comentador, mucho que aprender poco que aportar. también os sigo desde el principio a los tres en twitter y os puedo decir que ahí he podido ver perfectamente una evolución que me ha llevado a corroborar al 100% tu artículo.

    Para mí, el principal problema es la endogamia, pensad un momento ¿cuántos artículos de divulgación veis compartir entre los divulgadores de la red de Naukas que no sean artículos de un colaborador de Naukas? ¿Pocos, verdad? Francis es una honrosísima excepción en este sentido. Obviamente es muy lícito que que cada uno haga con su blog y con su twitter lo que le salga del pie derecho, pero si estamos repitiendo machaconamente lo importante de divulgar, lo necesario que es (por supuesto), ¿no es un poco incongruente que nos dediquemos sólo a divulgar nuestra propia divulgación (o de nuestros amigos)? Y sí, estoy pensando en muchos de los que se creen líderes de la divulgación.

    Pocos, muy pocos artículos del excelente blog que es El Tamiz, por ejemplo, veo compartir. Carlos Aparisi tiene una pequeña pero muy amena sección de ciencia en la brújula de Onda Cero, ¿se hace referencia alguna vez a lo que habla a lo que divulga? (Francis sí) A que no ¿verdad? pues cada semana llega a 400.000 oyentes que tiene la brújula ¿se usa esa base para a partir de la semillita lanzada por él atrapar a alguien más? Poco o nada. pasa totalmente inadvertido; claro, no es amiguito de la red.

    Haces referencia a que hace falta un superhéroe. Lo teníamos, se llamaba Punset, pero oh vaya, la caza que hay contra todo lo que hace desde hace un par de años es brutal. Por supuesto que hay cosas criticables en lo que hace, pero me parece excesiva tras años y años haciendo un excelente programa. La caza del personaje hace que nos alejemos de los cazadores, que miremos sus escritos con recelo.

    Antes hablaba de Carlos Aparisi, pero em vale lo mismo con Marron y El hormiguero. Cada día llega a 3 millones de personas, ¿se utiliza lo que él hace para una vez él ha llamado la atención sobre un determinado tema atrapar a un potencial adicito a la ciencia? No. veo a mis sobrinas cada día esperando a que salga Marron, les despierta la curiosidad. ya saben, gracias a él, que son los materales ferromagnéticos, que es la tensión superficial del agua...etc. Pero ese programa dentro del círculo no existe, nadie habla de él, nadie lo usa. Claro él no es la élite que nos hemos montado de divulgación, él no es amiguito ¿cómo voy a rebajarme a hablar de él, a tirar de un hilo de curiosidad que ha lanzado? No, no puedo rebajarme.

    Podría seguir con más ejemplos que llevo viendo tras muchos años, pero creo que ya me he extendido bastante.

    Un saludo y birras frescas para todos

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    1. Querido amigo:

      Cuando escribí el post dejé deliberadamente sin contar el asunto al que tú te refieres en tu comentario, justamente esperando que alguien lo hiciera. Me alegro de que haya salido a colación porque de haberlo hecho yo me temo que se hubiera sumado en mi debe y podría haber dado lugar a que los lectores pensasen que todo lo que cuento no es más que una paranoia.

      Efectivamente, los divulgadores NO compartimos, NO promocionamos, a quienes NO son amiguitos en la vida real o en la virtual. Tienes toda la PUTA razón. Es así y por algo será, ¿verdad? ;-)

      Déjame que comente tan sólo una cosa: El Tamiz tiene artículos estupendos, cierto. No sé por qué no se comparten, pero se me ocurre una posible explicación. Si miras su cuenta de Twitter, él no sigue a NADIE y el 90 % de sus tweets son para promocionar exclusivamente sus posts. Él no interacciona con nadie o lo hace raramente. Por algo será también. Quien siembra vientos...

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    2. Cuidado tampoco tenéis obligación de ello. Es mas, lo de compartir promocionar lo debe de hacer los lectores.

      Os recuerdo que para los que se dedican a la divulgación los días siguen siendo de 24 horas, si a estas, 24 Horas, les quitamos vuestro trabajo, recordad también que la mayoría de los divulgadores se siguen formando, le dedican tiempo a sus blogs y a sus lectores y además duermen, normal que, el tiempo que os queda, lo gastéis como os plazca.

      Como es evidente no todo es ciencia, yo que os sigo a muchos de vosotros en twitter, veo que algunos habláis de fútbol, de política, lanzáis reflexiones en voz alta, contáis chistacos, Laura los chistacos no hay que hacerlos cuando hay partidos de fútbol, incluso a otros le dan cacahuetes a sus trolls, jejeje. Es decir, gastáis vuestro tiempo libre en lo que os gusta.

      Volviendo al asunto, El tamiz es bueno claro por su puesto pero por eso tenéis obligación de incluirlo a vuestro entorno o ir al suyo, yo creo que no. No creo que vuestros entornos sean inamovibles, creo que entran y salen los que les da la gana. Que no se junten vuestros entornos no creo que se pueda achacar a la envidia, simplemente no están unidos.

      Como no creo que hagáis vuestros blogs para a ver que la tiene mas grande, la única opción que me queda para que tengáis envidia son los premios que se dan al mejor blog, por otro lado injusto, no se con que criterios se eligen pero no creo que sean justos. Si a mí me preguntan cual es el mejor blog que sigo, me quedo igual que si me preguntan que cual de las dos abuelas quieres mas. Es absurdo.

      ¿Estoy equivocado?

      ¿Que mas razones podrían existir para que tengáis envidia entre vosotros?

      Gracias.

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    3. Las hay, te lo puedo asegurar.

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    4. "Él no interacciona con nadie o lo hace raramente. Por algo será también. Quien siembra vientos..."
      "El tamiz es bueno claro por su puesto pero por eso tenéis obligación de incluirlo a vuestro entorno o ir al suyo, yo creo que no."

      Yop no hablaba de incluir en ningún círculo, ni de ser amigo suyo ni de nada por el estilo. Lo decía desde el punto de vista de la divulgación. Veo compartir artículos de revistas en inglés, o hacer reseñas de libros ciencia o divulgación con los que no se tiene ninguna interacción, ni se espera, se comparten para compartir rl conocimiento, para divulgar. ¿No son interesantes los artículos de El Tamiz para enlazarlos y compartirlos? Claro que sí. ¿No se comparten porque no interacciona con nadie? No puedo entender ese razonamiento, salvo que se vuelva al origen "como no es mi amiguito..."

      Saludos

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    5. Quizá me he explicado mal. No puedo estar más de acuerdo contigo. Claro que no se comparten los artículos o los posts de otros. De esto trata precisamente mi entrada. Tienes razón en todo, desde mi punto de vista. Y la prueba de que los divulgadores no compartimos es el propio ejemplo que pones tú: El Tamiz. Claro que merece ser compartido su trabajo, pero lo que yo quería decir es que él hace exactamente lo mismo. Ni sigue a nadie ni retuitea los trabajos de nadie. (casi) Todos somos culpables, unos más y otros menos.

      Saludos

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  15. Lo primero algo que seguramente sabes o te gustará saber: ¡No te sigo por twitter y solo leo algunos de tus post!
    · ¿Envidia y/o chupapollismo?
    Quizás.
    · ¿Desprecio a ti y/o a tú forma de divulgar?
    No, en más de una ocasión he mostrado mi admiración hacia tu trabajo y tu personalidad.
    · Entonces ¿por qué?
    Yo que sé. Esto es una fiesta y hago lo que me sale de los Weber (a esto se resume todo, ¿no?)

    Tienes razón con lo de las envidias y chupapollismos, pero se te ha olvidado la posición que defiende adecuadamente Laura Morron (hubiera usado maravillosamente, pero se me acusaría de palmero): "Porque la divulgación no consiste en vender tu blog o tu libro, sino en acercar la ciencia, y por tanto se debe divulgar el trabajo de aquellas personas que crees que lo hacen bien"

    Lo de que necesitamos unos superhéroes es verdad, pero eso requiere de una reflexión más profunda.

    Un saludo, y sigue haciendo lo que te salga de los Weber.

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    1. ¿No me sigues en twitter? Vaya, supongo que tendrás tus razones. Yo, a partir de ahora, sí te seguiré. Porque me sale de los Weber... ;-)

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  16. Estimado Sergio:

    Me da la sensación que al hablar de divulgación, únicamente se refiere a divulgación de ciencias puras. Si no es así, le pido disculpas.
    Desde hace algún tiempo vengo observando como no hay casi ninguna relación entre divulgadores de distintos campos. Sólo conozco la excepción de Mapping Ignorance y Anxo Sánchez en Nada es Gratis, ¿alguna recomendación?

    A mi juicio es tan necesario que divulguen Hay Derecho, Politikon, Nada es Gratis, Sintetia como usted, Naukas, Scientia...

    ¿Se hace?, ¿es por falta de interés?, ¿de tiempo?, ¿se desprecia el método científico de las ciencias sociales?
    Lo explica mucho mejor que yo José Luis Ferreira en su charla para "Escépticos en el Pub". Nos descojonamos de la homeopatía pero no de las predicciones de Viçenc Navarro con respecto a las pensiones.
    Si uno quiere entender bien lo primero, se lee el libro de Arturo Quirantes. Si uno quiere entender lo segundo, ¿se lee el de José Ignacio Conde Ruíz?

    A veces, en sueños, he visto una mezcla de todos esos blogs divulgando todos a una, que nos hace muchísima falta, más allá de Orión, eso sí.

    Por cierto, lo pongo en práctica. Tengo muchísima relación con un alumno de Ciencias Sociales de la Carlos III, es mi hermano, y me regala "La ciencia y sus demonios" y "La urna rota". Un amigo suyo, de la misma carrera le regala "El psicoanálisis, ¡vaya timo!". No sé si me explico.
    Y hay mucha más gente como ellos y yo, fácilmente influenciables.

    Atentamente,

    Alberto Olalla


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    1. Insisto una vez más: este no es el tema que trata el post.

      De todas formas, gracias por tu aportación.

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  17. Hola, yo pasaba por aquí y sólo quería dejar mis dos céntimos.

    El primero, sobre la entrada en sí: tengo un compañero de trabajo que funciona sobre la hipótesis de que "la gente es gilipollas" y es impresionante el ajuste que dicha hipótesis tiene con la realidad. Somos idiotas todos, unos más que otros y unos en más campos que otros. Algunos mejoran y otros son idiotas crónicos. Otros hasta son idiotas porque quieren (o eso dicen). Los peores son los que son demasiado idiotas para darse cuenta de que son demasiado idiotas.

    El otro céntimo va un poco desperdigado cual mierda echada al ventilador. Ojo, ¡supertocho va!.
    El hecho de que esté comentando aquí significa que he llegado a conocer este blog, lo cual ha ocurrido por un comentario en twitter de una suicida homeopática que me crucé en una entrada sobre escepticismo en Naukas, lugar que conocí hace un año por circunstancias, digámoslo así, "bioneuroemotivas". Lugar que, además, poco a poco ha ido aglomerando a otros autores que conocía "de rebote" por recomendaciones de gente que me decía cosas como "a ti que te gustan estas cosas, deberías leer a Francis." Y leí a Francis, y no me enteré de nada. Y fue lo mejor que me había pasado en mucho tiempo, porque me recordó que yo también tenía esa cosa llamada humildad, y que cuando le cuento a gente que sabe menos que yo cómo funcionan algunas cosas, tengo que añadir que lo que yo sé es el raspado de la superficie. Y que, si quieren darse cuenta realmente de la profundidad de la Dimensión del Conocimiento Humano, entren a leer a Francis.

    Hablando de Francis, soy de los que a veces en sus comentarios le ha dado la lata preguntando más cosas (actualmente no me deja comentar, no sé si por error del sistema, sobrecarga de moderación o que ha implantado un filtro antipesados), y también he tenido que defender que no toda la divulgación tiene que tener un nivel básico, a pesar de la etimología de divulgación, ante gente que (como yo mismo) tiene un nivel mucho menor. El cubo de Rubik no es divertido por ser fácil de resolver, pero te da pie para entretenerte un rato, mover las neuronas... y buscar en Google algoritmos de resolución.

    (Separo en dos, que me paso del límite. Bueno, ya dije que era un supertocho)

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  18. (Previously, in the supertocho... blablabla)

    Una divulgación de más alto nivel puede ser y será usada por gente de un nivel intermedio para poder hacer divulgación a más bajo nivel. Desde mi propia experiencia como divulgador (colaboré junto con una amiga en un programa de la cadena SER Radio Castellón sobre nuevas tecnologías[1]) para explicar conceptos complicados de informática y otra cachivachería a gente mayor[2] y jóvenes[3], la manera más cómoda -para mí- de encontrar el nivel adecuado de profundidad fue contar con alguien de nivel similar al de la audiencia -en mi caso, la encantadora presentadora del programa, inteligente y curiosa- que pueda interaccionar contigo para interrumpirte en cualquier momento. Entonces, tratas de explicar las cosas como se las explicarías a tu abuela[4]. Si pregunta, o ves que empieza a contraer sus ojos más allá de lo que la miopía explicaría, sacas el cartel de "Don't Panic" y recapitulas, desgranando los pormenores de ese asunto.

    Claro que no siempre se puede tener ese lujo pero, si hay audiencia, soy de los que piden siempre que, por favor, interrumpan. Muchas veces la charla que resulta, si bien no era la planeada originalmente, es igualmente relevante e incluso más clarificadora.

    Empacando, esa "endogamia" de la que habla la entrada no lo es tanto. Si bien hay nombres que se repiten, estoy conociendo -¡empezando a conocer!- aún a varias de las personalidades que pueblan la red de conocimiento española, y ha sido como entrar en un lugar que... "my God, it's all full of stars". Como el fondo de este blog. Y yo aquí soltando perogrulladas... en fin, gracias por existir :)

    [1] ¿Por qué las siguen llamando así? Ya hace 10 años, cuando hacía el programa, no eran nuevas...
    [2] Suponiendo que esa gente mayor no es ingeniera industrial, informática, etc.
    [3] Suponiendo que esos jóvenes no son de los que lo saben mejor que tú.
    [4] Véase [2].

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    1. ¿Esto no iba de la envidia? Creo que os estáis desviando del tema del post. Lo que algunos estáis comentando, aunque relacionado de lejos, da para otro post distinto.

      Saludos.

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    2. Tienes toda la razón, me he marcado un offtopic de campeonato, lo siento. Quería transmitir que, por encima de cualquier pecado capital que provoque la divulgación o sufra el divulgador, si está bien hecha acaba por sembrar semillas de conocimiento por ahí, lo cual siempre merecerá el agradecimiento de mucha gente, y lo digo para que lo tengáis en cuenta en esos momentos de moral baja. Y quién sabe si ese ahí será el cerebro del futuro superhéroe que todos esperamos.

      Que me voy otra vez, lo dejo aquí :)

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    3. Gracias, de todas formas.

      Saludos.

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  19. Gran entrada Sergio. ¿Envidias? Por supuesto. El ser humano es así de mezquino. Ahora bien, yo separaría la "envidia sana" de la envidia mala (mi madre siempre me dijo que no existe la envidia sana, sólo envidia a secas, pero en fin). La primera es la envidia típica de países anglosajones, por ejemplo. Es ese tipo de envidia que se resume en algo así como "joder, qué bien escribe este tío, qué buen divulgador es. Me gustaría ser como él. Voy a intentarlo". Es decir, es una envidia que te ayuda a analizar tus puntos débiles -si eres sincero contigo mismo- y a superarte (otro asunto distinto es que uno lo consiga). Yo he aprendido mucho de ti y de otros magníficos divulgadores... y todavía sigo aprendiendo. No me considero un divulgador fuera de serie, ni mucho menos, pero sí creo que he mejorado enormemente desde que comencé y, esto es lo más importante, sigo disfrutando con lo que hago.

    La otra envidia es la envidia mala, la española. La del tipo "joder, qué bueno es este tío. ¿Por qué a él le hacen caso y a mí no? Voy a criticarlo y a hundirlo aunque sea lo último que haga. A mí seguirán sin hacerme caso, pero al menos voy a joderlo vivo". Esta envidia ponzoñosa es tremendamente común en nuestro país. Y así nos va.

    Decían por ahí arriba que la divulgación española necesita héroes. No estoy de acuerdo. En España odiamos a los héroes. En el fondo queremos arrastrarlos por el fango y humillarlos hasta que sean igual de miserables que todos los españolitos de a pie. Para luego poder decir, "¿dices que ese es un héroe?, nah, ¡si es un pringao como yo!". Sí, amigos, así es nuestro país.

    Si realmente buscásemos héroes de la divulgación no tendríamos que ir muy lejos. El autor de este blog es uno de ellos.

    ¿Se puede evitar la envidia? En parte sí. He comprobado que aquellos que escriben un blog bajo pseudónimo reciben menos ataques cizañeros... hasta que desvelan su identidad y el círculo de la envidia vuelve a comenzar.

    Con respecto al "chupapollismo" también creo que es normal. Somos simios gregarios y tendemos a defender a "los nuestros" en oposición a "los otros", aunque "nuestros" aquí signifique alguien que con el que has coincidido un par de veces. Es normal. Además está el factor tiempo. Es imposible leer y seguir todos los blogs de divulgación científica que existen. Es lógico que haya una tendencia a reducir el grupo de gente con la que uno se relaciona en la blogosfera.

    En definitiva, un poco triste todo. Pero si admites un consejo de un humilde servidor, lo mejor es pasar de envidias, trolls y demás fauna miserable 2.0. Sigue divulgando cuando quieras y como quieras, que lo haces magníficamente (y esto no es chupapollismo, es un hecho ;-)

    Saludos.

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  20. Dani, no puedo estar más de acuerdo con todo lo que has dicho. Absolutamente todo, de la primera palabra a la última. Bueno, una cosa no: yo no soy ese superhéroe que hace falta. Verás, te confesaré un secreto: hace más de un año me ofrecieron participar en un programa de TV, siendo el responsable de una sección de ciencia y cine. Primeramente, acepté. Meses después, lo rechazé, no me veía capacitado para hacer de superhéroe y estrella mediática. Y actualmente, estoy indeciso, aunque sigo esperando por ellos. No he vuelto a saber nada desde hace bastante tiempo.

    Un abrazo y muchas gracias por tus reflexiones. Este país no tiene solución...

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    1. Venga, ésta sí que va on-topic.

      ¿Quizá el tópico de español envidioso pudiera ser exagerado (en la cantidad y en la diferencia con respecto a otros países)? Se habla mucho de ese tipo, y no seré yo quien desmienta que hay mucho troll desbocado, pero ¿es realmente tan distinto fuera de nuestras fronteras? ¿No puede que sean una minoría muy ruidosa? La mayor parte de gente que conozco no se pasa la vida queriendo poner su bota en el cuello de otros mejores que ellos (¿quizá de hecho porque se creen mejores que cualquiera?), y no puedo suponer que esté rodeado de un entorno privilegiado...

      Sobre la reflexión de Dani sobre los pseudónimos en internet y los superhéroes: incluso los superhéroes saben que si se quitaran la máscara serían objeto de ataques a nivel personal. Bueno, ahí tienes a Ironman y al Doctor Manhattan...

      Con lo cual, si acabas aceptando salir en la tele... no sé, ve pensando en el uniforme. Sin capa, ya sabes.

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  21. por supuesto, que estamos en España. Si hasta Mario Bunge se queja de que muchos artículos y libros suyos no se oos publicaban por envidia , ya que escribía tanto. por cierto, has leido mi artículo "Antes del universo" en Scribd?

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  22. El ser del que leo este post, no lo olvidaré nunca cuando lo conocí en Granada, hace unos tres años. Estaba ya dando su charla cuando llegué:
    - ¿Es ese Sergio Palacios? - pregunté.
    - Sí, es ese me respondieron.

    Y empecé a escuchar una clase de física como hacía tiempo que no recibía, entre risas y conocimientos. "¿Y cómo arreglan las cosas los americanos?... ¡Con bombas!".

    Me peté de risa. Posteriormente te conocí con los tuyos, cenando y charlando con ese acento que tenéis los que decís "una cosa que 'ye' bonita"...

    Prefiero oírte cuando explicas algo o te cachondeas de algo, Cuando estás de mala leche, no me vas tanto, pero yo aprecio mucho al pack entero :-)

    Un abrazo.

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  23. Los divulgadores son personas y adolecen en mayor o menor medida de las virtudes de defectos de éstas.

    Somos endogámicos, pues sí... ya hemos hablado mucho de esto, de predicar a conversos y de refocilarnos en lo mucho que sabemos y lo poco que saben los otros... además de inventarnos eso de popularizadores y divulgadores para hacer clases...

    Cualquiera que despunte y, sobre todo, que despunte llamando a esas masas a las que no se acaba de encandilar despertará envidias mal sanas y de las sanas...

    Yo para estas cosas prefiero nadar en la superficie del agua mientras en las profundidades se despezadan los tiburones... doy mi aprecio personal y profesional a quien me lo despierta, lo más y mejor que sé, y dejo lo demás para otros.

    Y, aunque caiga en la felación, ya sabes que cuentas con mi cariño personal y mi aprecio profesional... de popularizador, claro.

    Un abrazo, como siempre.

    Javi

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    1. Hola a todos:pues yo os digo que la envidia es algo que ha existido, existe y existirá hasta el fin de los días. Es capaz de destruir la ilusión y el trabajo de las personas de bien a no ser que algunos nos propongamos lo contrario. Llevo 38 años enseñando física, química y matemáticas a adolescentes y la envidia ha estado merodeando a mi alrededor pero el afán por que mis alumnos aprendan de la manera que yo quería ha hecho que pase soberanamente de ella y que os descubra a vosotros los "DIVULGADORES" con mayúsculas. Y por supuesto que no me gusta todo lo que leo pero que queréis que os diga la mayoría de vuestros artículos me han servido para que al final casi de mi vida profesional enseñe la ciencia de una manera que a mis alumnos les apasiona. Así qué Sergio te digo que tus libros los tienen muchos de mis alumnos y que me parecen brillantes y súper atractivos y que te ánimo a que sigas escribiendo ¡¡¡por favor!!! Un abrazo para todos los NO ENVIDIOSOS y los otros pues que le vamos a hacer , lo siento por vosotros.

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  24. Ups, pues yo creo que soy muy envidiosa... Pero menos mal que hay gente para abrirme los ojos, y eso me convierte en el vlub del chupapollismo? No sé, a ver si encuentro el equilibrio entre ambos extremos, no? Lograr una voz propia, admirar lo admirable, y criticar (constructivamente) lo no envidiable. Muchos ánimos, Sergio!, una pena no haberte desvirtualizado aún...

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  25. Hola Sergio,

    lo primero, decir que me da pena, mucha, el cierre del blog. Y lo segundo, lanzar una hipótesis, aunque quede sin respuesta. ¿Estará relacionada esa envidia con el hecho de que la mayoría de divulgadores sean profesores? Porque si hay un colectivo que se caracteriza por no compartir, ni promocionar, ni criticar constructivamente, y menos aún, hacer AUTOCRÍTICA, ese, es el profesorado. Y que conste que pertenezco al gremio.

    Un saludo, estoy deseando asistir a algún evento en el que participes. Me muero de ganas, de hecho.

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  26. Leyendo todo lo expresado aquí, me ha venido a la memoria lo ocurrido al premio Nobel de Química, señor Shechtman y sus cuasicristales, que padeció por años todas las tonterías que decían de él sus pares, que lo descalificaban....creo que hasta lo echaron de un grupo de trabajo investigativo...y él no se amilanó, siguió adelante, le puso todo su empeño, y años más tarde todos esos envidiosos tuvieron que tragarse sus dichos...

    Es un hecho que gracias a los blogs de divulgación científica, nosotros, los que no sabemos nada, hemos aprendido muchísimo, hemos desarrollado el gusto por saber más y más, por entender el planeta en que vivimos, por mirar hacia el espacio, incluso más allá de lo que nos muestran nuestros ojos, y lo único que tenemos es agradecimiento en el corazón para aquellos que dedican muchísimo tiempo, (se lo quitan al descanso , a su familia incluso), para explicarnos en facilito todo aquello que queremos saber.

    Sergio, envidia hay en todos lados...acá en Chile decimos que "hay gente chaquetera"....es decir, que te tira de la chaqueta para que te caigas...ahora me doy cuenta que es herencia española....jajaja....pero una debe sacudirse de encima esas envidias y dejarlas caer....

    Piensa que tu blog tiene 200 visitas diarias, y apenas te comentan 20 personas! Así es la cosa! Muchísimas personas recorren, leen, aprenden, pero no opinan...! Y son personas de todo el mundo!

    Personalmente te estoy muy agradecida por las muchas cosas que me has enseñado, y no puedo creer que sea cierto eso de cerrarnos la puerta....piénsalo!

    Me gustó mucho lo que te dicen Laura y Francis.

    Un beso.
    Gabriela.

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  27. Hola. Pues yo los sigo desde México, vía Facebook, y puedo decir que yo si tengo mucha envidia. Pero es de la buena. Es feo que se den casos así, en los que los de al lado impiden que una persona suba y pueda hacer algo, pero ¡ustedes tienen divulgación!

    Aquí es un desierto en el que sólo caen gotitas de uno o 2 periódicos, y por ahí un explicador. Así que yo, en cuanto me entero de un blog, voy y lo leo. Y no lo dejo, aunque nunca comente nada.
    A mis alumnos les desespera un poco la forma de hablar (muchos términos desconocidos) , pero yo les digo: gracias por divulgar, no hagan caso de la envidia y sigan así, ¡son excelentes!

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