El futuro profundo (reseña)

Curt Stager es paleoecólogo y paleoclimatólogo. Como autoridad mundial en la historia ecológica de África y sus lagos, el fenómeno de El Niño en Perú y el impacto humano en los lagos de Suecia, entre otros temas, es una de las personas más cualificadas para hablar y enseñar sobre el cambio climático y el calentamiento global.

Stager es autor de decenas de artículos científicos que han sido publicados en revistas del prestigio de Science o Quaternary Research y National Geographic. Actualmente ejerce como profesor en el Paul Smith's College de las Montañas Adirondack, en Nueva York. Es investigador del Instituto del Cambio Climático de la universidad de Maine.

El libro al que hace referencia el título del post va acompañado de un subtítulo, aún más sugerente y explicativo: Los próximos 100.000 años de vida en la Tierra. Y justamente de esto es de lo que trata el texto, una obra extensa (no demasiado), extraordinariamente didáctica y clara en sus explicaciones y exposiciones de los problemas que acechan a la raza humana y cuanta biodiversidad podemos encontrar en nuestro planeta durante los siguientes mil siglos. Todo bien acompañado de una impresionante (30 páginas, nada menos) bibliografía que da cuenta de lo exhaustivamente documentado que está el libro.

Para el autor, el siglo XVIII dio comienzo a una nueva era geológica en la Tierra: el Antropoceno. Fue en este preciso momento de la historia cuando comenzaron nuestras emisiones de gases de efecto invernadero a cambiar la atmósfera de forma significativa.

La premisa que se usa en el libro parte de dos suposiciones y analiza los resultados que predicen los modelos físico-informáticos: ¿cómo será el clima terrestre en el futuro si continuamos emitiendo dióxido de carbono y otros gases perniciosos a un ritmo "moderado" de un billón de kilogramos anuales u otro "extremo" de 5 billones de kilogramos? ¿Cómo afectará todo ello al deshielo de los casquetes polares, los glaciares y el resto del hielo del planeta? ¿Qué sucederá con Groenlandia, con Estados Unidos, con Europa occidental? ¿Por qué las simulaciones indican que es mucho más importante la variación de la temperatura en las regiones a latitudes más altas y, por el contrario, resultan decisivas las precipitaciones en forma de lluvia en los trópicos?

Y esto no es todo. Efectivamente, los cambios y transformaciones anteriores llevan y llevarán aún más consigo otros efectos nocivos, entre los cuales destaca uno por encima de todos: la acidificación de los océanos. Sus efectos hace tiempo que comenzaron a hacerse notar, especialmente en los seres vivos que poseen conchas y que son atacadas por el ácido carbónico resultante de la reacción entre el dióxido de carbono con el agua.

No os quiero engañar ni tampoco, obviamente, destrozar el contenido del libro, pero os diré que Stager es un más que evidente convencido del cambio climático, en clara oposición a los negacionistas del mismo (en la actualidad, una minoría dentro de la comunidad científica internacional). Ahora bien, entre las cosas que más me han gustado de El futuro profundo es la sana, honrada y honesta actitud escéptica que muestra su autor a la hora de analizar los hechos y emitir juicios o llegar a conclusiones que podrían desilusionar a los periodistas y divulgadores más sensacionalistas y/o tremendistas, aquellos que pintan el cambio climático y el calentamiento global como si de repente la Tierra fuese a inundarse o helarse en cuestión de semanas, al estilo de las películas apocalípticas de Hollywood. Nada más lejos de la intención del autor.

En efecto, todas las afirmaciones de Stager a lo largo del libro son extraordinariamente prudentes, sin categorizar a menos que la carga de las pruebas sea abrumadora, siendo consciente en todo momento de que distintos modelos de simulación informática pueden y, de hecho así sucede, proporcionar modelos y resultados bastante diferentes. Pero, ¡ojo! esto no significa en ningún momento que el cambio climático sea una paranoia inventada por los científicos. Lo que Stager advierte de forma inequívoca es que el clima de la Tierra se verá inequívocamente afectado por nuestro comportamiento irresponsable a la hora de lanzar a la atmósfera de nuestro planeta productos que podrían muy bien eliminarse o reducirse en los próximos años, aunque igualmente reconoce que lo hecho hecho está y traerá consecuencias que ya no pueden evitarse ni eliminarse por completo. Lo único que podemos hacer es intentar que dichos cambios se vean reducidos tan sólo en parte. ¿Cómo? Investigando en las nuevas fuentes de energía, más sostenibles y menos agresivas con el planeta. El propio autor nos sugiere una al final del libro.

En definitiva, he disfrutado mucho leyendo a Stager, he aprendido muchas cosas que no conocía o que tenía una idea equivocada acerca de las mismas. Pero, sobre todo, una: "Para bien o para mal, somos los productos y los creadores de esta nueva y extraordinaria Edad de los Humanos, y seremos nosotros quienes decidamos la dirección que siga desde aquí hasta el futuro profundo."


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